Metas
para el Ministerio con Adolescentes
Identifica
las tres metas para un ministerio efectivo con adolescentes:
1. Hacer posible que los jóvenes vivan como
discípulos de Jesucristo en nuestro mundo de hoy.
2. Buscar atraer a los jóvenes a una
participación responsable en la vida, misión y trabajo de la comunidad
católica de fe.
3. Ayudar al crecimiento espiritual y
personal de cada joven.
OCHO COMPONENTES PARA UN MINISTERIO INTEGRAL CON ADOLESCENTES
También identifica los ocho componentes
para un ministerio integral con adolescentes, cada uno es una expresión del
ministerio de una comunidad Cristiana hacia los adolescentes. En un programa
de ministerio integral con adolescentes, las parroquias combinan estos
componentes.
Ministerio de Intercesión
· Afirmar
y proteger la santidad de la vida humana como un don de Dios y promover el respeto
de la sociedad por aquellos que más necesitan protección y apoyo—los no
nacidos, los pobres, los desamparados, los enfermos y los ancianos;
· Defender
y alzar la voz a favor de la juventud y sus familias en debates públicos que
afectan sus vidas, tal como apoyo de la educación, vivienda adecuada,
oportunidades de empleo, acceso al cuidado de la salud, vecindarios seguros y
acceso a actividades comunitarias y servicios. Podemos elevar las dimensiones
morales y humanas de los debates públicos si pedimos a la comunidad de fe que
sean partícipes informados en el proceso político. Debemos encontrar la
manera de influir en la política sin ser partidistas, siendo miembros de
redes legislativas, organizaciones comunitarias y otros grupos intercesores.
En años de elecciones, podemos patrocinar programas educativos y foros para
incluir más participantes e informar a otros. No escuchamos el grito de los
adolescentes en los debates políticos y comunitarios y por eso necesitan
defensores decididos que aboguen por sus intereses;
· Aumentar
el potencial de la juventud dándoles voz y llamarlos a asumir responsabilidad
y a dar cuenta en todas los asuntos que los afectan ahora y en el futuro.
Esto implica educación, preparación para el liderazgo, fomento de sus
habilidades y organización para movilizar a los jóvenes a actuar;
· Desarrollar
asociaciones e iniciativas con líderes y ciudadanos interesados de todos los
sectores de la comunidad, para desarrollar estrategias prácticas para crear
una comunidad sana. Estas asociaciones también crean oportunidades para
iniciativas de toda la comunidad que respondan a los asuntos graves que
afectan a los adolescentes y a sus familias.
Ministerio de la
Catequesis
· Reconoce
que el desarrollo en la fe ocurre durante toda la vida y por tanto ofrece
contenido y procesos, apropiados para esa edad, que giran alrededor de los
temas claves de la fe católica en respuesta a las necesidades, preocupaciones
e intereses de los adolescentes;
· Enseña
el contenido principal de la fe católica que presenta el Catecismo de la
Iglesia Católica—la profesión de fe, celebración del misterio cristiano,
la vida en Cristo y la oración cristiana—para ofrecer una base sólida para el
crecimiento de la fe;
· Integra
el conocimiento de la fe católica con el desarrollo de la habilidad práctica
para vivir la fe católica en el mundo actual;
· Utiliza
la experiencia de vida de los adolescentes, fomentando el diálogo entre la
vida del adolescente—con sus alegrías, luchas, preguntas y esperanzas—y la
sabiduría de la fe católica;
· Incluye
a los adolescentes en el proceso de aprendizaje con la incorporación de una
variedad de métodos y actividades que permitan a los adolescentes explorar y
aprender importantes conceptos religiosos de la Escritura y la fe católica.
La variedad de métodos para la enseñanza mantiene el interés de los
adolescentes y responde a los diferentes estilos de aprendizaje;
· Incluye
la participación del grupo en un ambiente caracterizado por el cariño, la
confianza, la aceptación y el cuidado que permite a los jóvenes escuchar el
llamado de Dios. Esto aumenta su libertad de explorar y cuestionar, de
expresar su punto de vista y de responder con fe a esta llamada;
· Muestra
las aplicaciones de la fe a la vida real para aprender, ayudando a los
adolescentes a vivir fielmente como adolescentes católicos—considerando los
próximos pasos a tomar y los obstáculos a que se enfrentarán;
· Promueve
el desarrollo de fe en familia en los programas escolares por medio de
programas y recursos educativos para padres, incorporando la perspectiva
familiar en la programación catequética y ofreciendo programas de intercambio
entre adolescentes y padres, y diferentes generaciones;
· Reconoce
y celebra la diversidad multicultural mediante la inclusión de cuentos,
canciones, danzas, fiestas, valores, ritos, santos y héroes de la rica
herencia de varias culturas;
· Incorpora
una variedad de programas (parroquiales y escolares; en pequeños grupos; en
el hogar, actividades y recursos; mentoría individual; y actividades independientes
y auto–dirigidas);
· Invita
explícitamente a los jóvenes a explorar la posibilidad de un llamado personal
al ministerio y a la belleza de la entrega total de sí mismos a la causa del
reino de Dios.
Ministerio de Crear
Comunidad
· Produce
un ambiente caracterizado por el Evangelio que fomenta relaciones
significativas entre los jóvenes y entre adolescentes y adultos;
· Desarrolla
la habilidad de los jóvenes para hacer amistades y conservarlas basándose en
los valores cristianos;
· Enriquece
las relaciones familiares con programas, actividades y recursos que mejoran
la comunicación, la toma de decisiones y el compartir de la fe;
· Proporciona
oportunidades para construir comunidades multiculturales que promuevan el
respeto por las razas y culturas de los jóvenes y desarrollen la capacidad
para comunicarse y entenderse;
· Incluye
a los adolescentes en la vida, actividades y ministerios de la parroquia de
manera significativa y apropiada a la edad;
· Proporciona
canales para que los adolescentes participen como miembros de la comunidad de
fe y da oportunidades para que la comunidad de fe reconozca, celebre y valore
a sus miembros adolescentes;
· guía
los adolescentes en el desarrollo de
· una
perspectiva sana de las alegrías y tristezas en las relaciones
· la
aptitud para promover intercambios personales positivos y sanos
· una
actitud acogedora y de aceptación
· la
comprensión del llamado de Jesús a "amar el prójimo como a uno
mismo"
· un
aprecio por la individualidad de cada uno y el apoyo de una comunidad unida
por la fe
· Conciencia
de la importancia de su papel como miembros de la comunidad.
Ministerio de
Evangelización
· Proclama
a Jesucristo y la Buena Nueva para que los jóvenes lleguen a ver en Jesús y
en su mensaje una respuesta a sus anhelos y una manera de vivir. Hay que
recordar que "No hay evangelización verdadera, mientras no se anuncie el
nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de
Nazaret Hijo de Dios" (Evangelii Nuntiandi, no. 22);
· Da testimonio
de nuestra fe en Jesucristo en todos los aspectos de nuestra
vida—presentándonos nosotros mismos y nuestra comunidad como ejemplos vivos
de la fe cristiana en la práctica. Los jóvenes necesitan ver que somos
auténticos y que nuestra fe en Jesús guía nuestras vidas;
· Se
acerca a los jóvenes en las situaciones de la vida en que se encuentran,
creando relaciones, proporcionando sanación y mostrando interés, ofreciendo
una respuesta genuina a sus anhelos y necesidades e invitándolos a una
relación con Jesús y la comunidad cristiana;
· Invita
personalmente a los jóvenes a la vida y misión de la comunidad católica para
que puedan sentir el apoyo, la atención y la educación necesarios para vivir
como cristianos;
· Llama
a los jóvenes a crecer en una relación personal con Jesucristo, a apropiarse
de su mensaje y a unirse en el continuo proceso de conversión al que
nos llama el mensaje;
· Reta
los jóvenes a seguir a Jesús en una vida de discípulos—moldeando su vida
según la visión, los valores y las enseñanzas de Jesús y diariamente viviendo
su misión mediante el testimonio y el servicio;
· Llama
a los jóvenes a ser evangelizadores de otros jóvenes, de sus familias y de su
comunidad.
Ministerio de Justicia y Servicio
· Motiva
a los jóvenes a descubrir el llamado a la justicia y el servicio a través de
la Escritura, en la vida de Jesús y en la doctrina social católica;
· Envuelve
a los adolescentes, sus familias y comunidades parroquiales en acciones de
servicios directos a los necesitados y en esfuerzos para percibir las causas
de la injusticia y la desigualdad;
· Desarrolla
valores, aptitudes y fe en los jóvenes promoviendo el valor del Evangelio en
sus estilos de vida y decisiones; incrementando la autoestima positiva,
auto-confianza y aptitudes morales de razona-miento; promoviendo el liderazgo
y el desenvolvimiento social; ayudándolos a descubrir sus talentos y
habilidades personales; ayudándolos a saber cómo hacer la diferencia en el
mundo y a recibir reconocimiento de la comunidad por sus contribuciones;
· Incluye
hacer lo correcto fijándose en el porqué y cómo hacemos lo que debemos hacer.
(En cuestiones de justicia, cuatro elementos guían a los adolescentes a pasar
del conocimiento a la acción. La participación los ayuda a conectarse
personalmente y por medio de su propia experiencia en asuntos de justicia. La exploración los ayuda a entender las causas, ramificaciones y
consecuencias en asuntos de justicia—expandiendo su conocimiento y pasando,
con referencias y motivaciones más contundentes, a trabajar por los
verdaderos cambios al enfrentarse con la injusticia. La reflexión ayuda a los adolescentes a utilizar la Escritura, las doctrinas sociales
católicas y la fe viva de la comunidad de la Iglesia para discernir cuál es
respuesta de fe a los asuntos de la justicia. La acción ayuda a los
adolescentes a responder a la injusticia a través del servicio directo o
acciones de cambio social—local o globalmente, a corto o largo plazo.12);
· Implica
una comunidad de apoyo que promueve un sentido de unidad, impulsa una vida de
justicia y servicio, trabaja conjuntamente para servir y actuar por la
justicia y provee apoyo y afirmación;
· Fomenta
toda una vida de compromiso a servir y participar en asuntos de justicia.
Esto incluye el proveer oportunidades, apoyo y respaldo continuo para ayudar
a los jóvenes a reflexionar en su experiencia. Las personas que aprenden a
servir cuando son jóvenes tienen más probabilidades de estar orientadas al
servicio en el transcurso de su vida.
Ministerio Promotor de
Liderazgo
· Utiliza
a líderes adultos y adolescentes en una variedad de funciones de liderazgo
necesarios para un ministerio integral. Estas funciones incluyen, pero no
están limitadas a, coordinadores parroquiales y escolares, profesores,
agentes pastorales, equipo coordinador de ministerio general y personal de
apoyo.
· El coordinador
del ministerio siempre debe estar calificado y bien preparado, así
también debe tener una excelente reputación. Él o ella facilitan las
personas, la programación y los recursos parroquiales o de la comunidad
escolar en un esfuerzo ministerial integral. El coordinador es primariamente
responsable de la planificación, administrar los programas, desarrollar un
sistema para los líderes adultos y jóvenes (reclutamiento, preparación y
apoyo) sirviendo como intercesor de los jóvenes y de enlace con ellos y la
comunidad de fe y toda la comunidad.
· Un equipo
coordinador, formado por adultos y jóvenes, para trabajar con el coordinador
del ministerio en organizar un ministerio integral con adolescentes,
desarrollar un sistema de liderazgo, identificar recursos de la comunidad de
fe y enlazar el ministerio con otros ministerios y programas de esa
comunidad.
· Los
líderes de programas, tanto adultos como adolescentes, conducen programas específicos y
actividades dentro de un ministerio integral. Los líderes de programas
trabajan frecuentemente con un equipo de planificación de programas que
desarrolla, promueve, implementa y evalúa el programa.
· El
personal de apoyo provee asistencia a los programas individuales y al ministerio integral a fin
de que cumpla eficazmente su misión.
· Desarrolla
un sistema de liderazgo que invita, prepara, apoya e instruye a los
facilitadores adultos y adolescentes, así como también, provee la
coordinación de líderes mediante un ministerio integral;
· Desarrolla
y fomenta en los líderes adultos de fe viva y madurez, sólidos conocimientos
teológicos, aptitudes para relacionarse con los demás, habilidades ministeriales
y para organizar, propias a su función particular en el ministerio con
adolescentes;
· Prepara
a los jóvenes para ser facilitadores y ser ministros de sus compañeros, en
sus escuelas, parroquias y comunidades cívicas, reafirmando sus talentos, afianzándolos
en su labor y ofreciéndoles posiciones de liderazgo y oportunidades donde
puedan contribuir.
Ministerio de Cuidado
Pastoral
· Desarrolla
la vida de los adolescentes, tales como su habilidad para entablar relaciones
con los demás, sostener sus derechos, resolver conflictos sin violencia,
tomar decisiones y planificar;
· Guía
a los jóvenes para que tomen importantes decisiones en sus vidas, como qué
carrera seguir o a qué universidad asistir, y así también, discernir su
vocación cristiana en particular;
· Promueve
el desarrollo espiritual de los jóvenes y la integración saludable de su
sexualidad y espiritualidad;
· Crea
redes de atención y apoyo a jóvenes y sus familias;
· Provee
programas y recursos para la educación de los padres y su capacidad para una
efectiva vida de padres que incorpora el entendimiento del desarrollo
adolescente y las tareas del ciclo de vida familiar;
· Fortalece
la vida familiar ayudando a las familias a mejorar las relaciones familiares,
tales como comunicación, toma de decisiones, resolución de problemas y
reconciliación;
· Provee
o recomienda a los adolescentes y a sus familias servicios de apoyo,
referencia de recursos y grupos de autoayuda para ofrecer consuelo por la
pérdida de un ser querido, cambios repentinos, crisis inesperadas, problemas
y conflictos familiares o personales;
· Provee
apoyo y enriquecimiento para adolescentes y padres que atraviesan por
problemas de divorcio, separación o conflictos familiares y los refiere a
lugares apropiados de consejería;
· Colabora
con una comunidad más amplia en proveer ayuda directa a la juventud en riesgo
a través de programas, servicios y consejería.
Ministerio de Oración Y Culto
· Promueve
la participación auténtica de la juventud en la liturgia. (Parroquias y escuelas
pueden reconocer los cuestionamientos del adolescente en asuntos de fe en
todas las liturgias en una manera apropiadas a los ritos, proveer a los
jóvenes oportunidades de entrenamiento como ministros litúrgicos, programar
periódicamente liturgias para eventos juveniles preparadas con las ideas y la
ayuda de los jóvenes, e invitar a los jóvenes a ayudar en la preparación de
las liturgias comunitarias.);
· Atiende
a la diversidad de culturas y edades en la asamblea. (Toda la liturgia tiene lugar
en un ambiente y contexto cultural. El respeto a las culturas e inclusión del
arte autóctono, música y expresiones son componentes visibles del culto vivo.
Los ritos necesitan reflejar la diversidad de culturas mediante el uso de
símbolos, tradiciones, estilos musicales e idiomas nativos. Parroquias y
escuelas pueden proveer oportunidades para celebraciones litúrgicas en las
que los jóvenes de diversos grupos étnicos expresen su fe en su propio
idioma, símbolos y tradiciones. Parroquias y escuelas también pueden proveer
experiencias de otros estilos culturales de culto y liturgias multiculturales
que unan en una celebración a las personas de diferentes grupos étnicos. Los
adolescentes reflejan un grupo único de nuestra sociedad en edad y
"cultura". Sus expresiones lingüísticas, estilos musicales y modos
de vida son frecuentemente diferentes a los de las generaciones mayores. Los
que preparan la liturgia necesitan encontrar modos apropiados de incorporar
el mundo de los jóvenes en el culto, recordando que "la eficacia
pastoral de la celebración aumentará sin duda si se saben elegir, dentro de
lo que cabe, los textos apropiados, lecciones, oraciones y cantos que mejor
respondan a las necesidades y a la preparación y modo de ser de quienes
participan en el culto" (Instrucciones Generales del Misal Romano,
no. 313). Parroquias y escuelas pueden explorar nueva música y temas de
canciones compuestas para la liturgia, e invitar a los jóvenes a actuar como
recursos culturales—dejando que los individuos o grupos conozcan los estilos
y tendencias del momento que se reflejan en las oraciones, las canciones o
los ritos.);
· Provee
oportunidades para la oración creativa de los adolescentes con sus
compañeros, familia y en encuentros intergeneracionales. El ministerio con
adolescentes anima y promueve el desarrollo de la vida de oración personal en
los jóvenes y celebra los momentos rituales de sus vidas diarias en oración.
Los símbolos y ritos de la liturgia son más significativos para los jóvenes
cuando los extraen de sus experiencias de oración personal. De la misma
manera, la oración personal se revitaliza mediante experiencias litúrgicas
significativas. Los ministerios con adolescentes también promueven
oportunidades para la oración comunitaria. La Liturgia de las Horas,
liturgias de Reconciliación y Sanación, rituales étnicos y celebraciones y
otras devociones permiten la creatividad y la adaptación de cuestiones
vitales y expresiones culturales en la vida de los jóvenes. La oración
comunitaria provee oportunidades para que los jóvenes de diferentes culturas
expresen la fe en su propio idioma, símbolos y tradiciones, y experimenten la
oración multicultural que une en una celebración a personas de diferentes
grupos raciales y étnicos. Parroquias y escuelas pueden programar
experiencias de oración para los jóvenes y por los jóvenes de la comunidad
parroquial durante diferentes épocas del año. También pueden incluir a los
jóvenes en la preparación de experiencias de oración para sus compañeros,
proveer recursos para la oración, incluir un tiempo de oración personal
dentro de los programas, y proveer guías (mentores) de oración para los
jóvenes. Parroquias y escuelas pueden proveer recursos para oración y ritos
en hogares que respondan a las necesidades únicas de familias con
adolescentes, las celebraciones y ritos del año litúrgico y ritos familiares,
ritos de pasajes y eventos importantes;
· Promueve
la predicación eficaz de la Palabra. Parroquias y escuelas pueden invitar a
los jóvenes a reflexionar sobre las lecturas del año litúrgico y ofrecer
sugerencias al homilista para que se relacione con las vidas de los jóvenes.
También pueden proveer oportunidades para que los adolescentes estudien la
Escritura, pueden animar a los predicadores a usar ejemplos de actualidad y
técnicas de contar cuentos, e investigar el desarrollo dentro de la cultura y
su impacto en las costumbres "vernáculas";
· Permite
que la música y canto expresen la vitalidad juvenil. La música juvenil trae
frescura y variedad a los actuales géneros musicales y puede crear esa misma
infusión de energía y vitalidad en la música sagrada. La música es una parte
muy significativa de la expresión personal para los jóvenes y ese deseo
motiva su participación en la liturgia. Parroquias y escuelas pueden invitar
a los adolescentes a participar en los coros y grupos musicales, a explorar
los acompañamientos contemporáneos y analizar la letra y el ritmo, a expandir
el repertorio local de himnos y canciones para incluir cantos seleccionados
por ellos y, finalmente, a animar el canto en toda la asamblea para que así
los adolescentes se sientan más cómodos en añadir sus voces;
· Prepara
los símbolos y acciones rituales con un énfasis particular para sus
dimensiones visuales. Los jóvenes de hoy han sido educados por los medios de
comunicación. Su sentido visual es una de sus primeras maneras de aprender y
responder al medio ambiente. Parroquias y escuelas pueden invitar a los
adolescentes a evaluar la dinámica visual de los ritos y símbolos preparados
para la liturgia, a proveer ayuda visual para animar la participación juvenil
y explorar el uso apropiado de multimedia en la liturgia;
· Desarrolla
las dimensiones interpersonales y comunitarias de la liturgia. Parroquias y
escuelas pueden prestar atención a la hospitalidad que se ofrece en la
liturgia, animar a los jóvenes a participar en la liturgia con sus amigos,
crear un sentido de comunidad entre los jóvenes antes de la liturgia, dar
ministerio de manera personal, y afirmar la presencia de los jóvenes cada vez
que sea posible;
· Provee
a los adolescentes una catequesis efectiva e intencional para la liturgia, el
culto y los sacramentos. Los jóvenes son catequizados por su participación en
la liturgia, por lo tanto, se debe prestar atención para asegurar que sus
experiencias los lleven a una fe más profunda. Los adolescentes necesitan
catequesis sobre la liturgia y los sacramentos, pero también son catequizados
por sus experiencias de liturgia. A través de la inmersión en los símbolos,
historias y rituales de la vida de oración comunitaria, los adolescentes
ganan no solamente conocimientos sino un aprecio del poder de los
sacramentos. Un objetivo específico de la catequesis intencional de la
liturgia es ayudar a los adolescentes a explorar cómo los símbolos y rituales
litúrgicos celebran sus experiencias de Dios y eventos de la vida. Parroquias
y escuelas pueden proveer oportunidades para la catequesis litúrgica
intergeneracional y la centrada en la familia, y ofrecer catequesis litúrgica
basada en la experiencia de los jóvenes;
· Introduce
los adolescentes a servir como ministros litúrgicos. El ministerio con
adolescentes pueden promover la participación juvenil en ministerios
litúrgicos y enlazar a los jóvenes con ministros litúrgicos ya establecidos
para que los enseñen y les den experiencias que hagan real su ministerio
litúrgico.
* Todo fue
tomado de Renovemos la Visión, USCCB |